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Amor fraterno y derivados

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. 

Jn 15: 13
Kehila
Kehila

Viviendo tiempos convulsos se hace necesario celebrar pequeñas victorias. Un día como hoy hace 3 años -mientras celebrábamos el Sábado de gloria- una docena de nosotros comenzábamos una nueva andadura. La inquietud por vivir la fe juntos, construir espacios de plena confianza, convivencia, de fraternidad y Evangelio, nos embarcaron irremediablemente en este grupo. Transcurrido el tiempo, esa inquietud no ha quedado satisfecha.

Hoy -además de nuestro aniversario- celebrábamos el día del amor fraterno, y lo hacemos con la misma ilusión que cuando fuimos por primera vez. Hemos rezado laudes y preparado la catequesis con el mismo tema que los 15 años anteriores. ¿La diferencia? Ninguna, y es decir mucho. Con la palabra “coronavirus” en los labios, nos hemos despedido de muchas cosas en muy poco tiempo. Por este motivo, no puede pasar inadvertido todo aquello que sigue donde debería, creciendo poco a poco.

La catequesis del amor

Una hermana narraba esta mañana en la catequesis como un profesor de 1º de medicina solía decir: “El ser humano está mal hecho.” Esta frase pronunciada por un médico puede cobrar sentido, pero solo cuando estamos dispuestos a rebatirla. La misma naturaleza que nos hace frágiles es la que nos hace susceptibles de dar y recibir ayuda. El propio Jesús, se postró ante sus apóstoles para lavarles los pies. Que Cristo adoptase el papel del siervo nos da un mensaje de coherencia con el Evangelio. Si para Sergio Dalma no es posible bailar sin estar pegados, para Jesús no existe Buena Noticia sin una postura de servicio. Así pues, después de años en nuestra querida parroquia solo queda pedir, ser capaces de seguir haciendo camino.

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