En el mundo antiguo, las aguas del Ganges en la India, del Éufrates en Babilonia y el Nilo en Egipto, se utilizaban para realizar baños sagrados. El agua se utilizaba como símbolo de purificación en muchas religiones desde fechas muy lejanas.

Los cristianos también vemos el agua como símbolo de purificación, fuente de vida, por eso, como en otras religiones, encontramos un sitio de referencia para el agua: la pila bautismal, en la que recibimos el sacramento del bautismo y por medio de éste, celebramos que somos hijos de Dios y nos incorporamos a la Iglesia.

En algunas iglesias, la pila bautismal la encontramos en la entrada o en los laterales. En San José la tenemos en el presbiterio. Junto a la pila encontramos el cirio pascual, símbolo fundamental en el sacramento del bautismo.

La pila bautismal es de diseño moderno, como el resto del templo, pero tiene lo más importante: es una fuente de agua que fluye para acoger a los nuevos cristianos que se incorporan a la comunidad.

Como todos sabemos, en el bautismo, el sacerdote "baña" con agua a quien lo recibe. El sacramento del bautismo puede administrarse por inmersión (baño), aspersión (rociar con agua) o infusión (derramar el agua en la cabeza, que es el más común).

Serán los padres y padrinos los que se encarguen de educar en la fe al nuevo miembro de la Iglesia hasta que éste pueda aceptar voluntariamente los compromisos bautismales que se hacen en su nombre durante la celebración del sacramento.

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