CRISTO: NUESTRA ESPERANZA

02/03/2012

Está claro que según este evangelio Jesús nos revela que la vida trasciende a la muerte y el que de verdad tiene fe (como Abraham) mantiene viva la esperanza.

La esperanza es algo constitutivo del ser humano; los hombres caminamos hacia un futuro, la vida es siempre búsqueda de algo mejor, por eso si desaparece la esperanza la vida se apaga, se cierra el camino hacia la felicidad y la ausencia de esperanza mina las fuerzas de quien se ha de enfrentar al sufrimiento.

Jesús, con la transfiguración fortalece la fe de sus discípulos y les revela cuál es la esperanza última que debe animar la existencia humana especialmente de los que decidan seguirle.

Son muchos los rasgos sombríos que caracterizan el momento actual:
- Parece que hemos llegado a ser un gran cementerios de esperanzas.
- No se han cumplido las grandes promesas que se hicieron desde la Ilustración: El mundo sigue plagado de crueldades, injusticias e inseguridades.
- La historia ha dejado de ser real y los acontecimientos parece que no nos llevan a ninguna parte.
- La humanidad parece estar llegando a su vejez.
- Los acontecimientos se atropellan unos a otros pero no nos llevan a nada nuevo.
- Occidente está cansado. El hombre prefiere ser espectador y sólo busca instalarse en la seguridad, retirarse al santuario de su vida privada y disfrutar de todo placer.
- Se extiende una cultura narcisista que lleva al hombre a preocuparse de sí mismo y a no comprometerse a fondo para que las cosas sean diferentes.

Pero nuestra esperanza tiene un nombre: JESUCRISTO.
- La resurrección de Cristo abre para toda la humanidad un futuro de vida plena. Su resurrección es fundamento y garantía de la nuestra.
- La resurrección de Cristo genera esperanza en una justicia última: Dios está de parte del Crucificado y frente a sus verdugos.
- La resurrección de Cristo nos revela que hay perdón para el hombre (1 Cor. 1, 22-25) “¿Quién nos podrá separar del amor de Dios?”.

Pero hoy tenemos que preguntarnos no sólo quién fue Jesús de Nazaret sino qué exigencias concretas tiene para nosotros hoy su persona y su mensaje, porque Cristo es nuestra esperanza y en Él toda la humanidad tiene futuro.

La transfiguración es el anticipo de algo que a muchos no nos acaba de entrar en la cabeza (como a sus discípulos). La vida de Jesús no es un recuerdo de la historia pasada sino que sigue presente en la historia nuestra, en la historia de todos los tiempos. Porque Jesús es EL VIVIENTE que transciende el espacio y el tiempo. Por eso ahora y siempre podemos seguir escuchando su palabra.

                                                              Javier Olaso Peiró. 

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