VI Domingo T. Ordinario

10/02/2012

Según los evangelios, a Jesús acudían los que sufrían, los enfermos, los que pasaban hambre, los que se sentían agobiados o excluidos. En este evangelio se nos presenta un leproso que le pide a Jesús la curación. El leproso sufría no solo por ser leproso, sino por ser un excluido de la sociedad y un maldito de Dios, excluido también de la salvación. Jesús permite que se acerque (cosa prohibida por la ley) y lo toca con sus manos (también prohibido) y cuando según la ley Jesús debía quedar manchado de impureza, no solo esto no ocurre sino que Jesús vuelve puro al leproso y lo incorpora a la sociedad como un individuo con toda su dignidad.

Pero también es cierto que a los dirigentes religiosos y observadores piadosos les molestaba y les irritaba que Jesús ayudase a la gente. Por eso de Jesús dijeron que estaba endemoniado, que violaba las leyes religiosas y había que matarlo, que era un blasfemo, un impostor, un subversivo y hasta un peligro para la estabilidad del templo y del país. ¿Cómo podía actuar en nombre de Dios un hombre que no cumplía las leyes de Moisés? En realidad la explicación es sencilla. Estos individuos religiosos atribuían la enfermedad o la desdicha a algún pecado, cosa que ellos pretendían controlar por ser los funcionarios de la religión y por tanto los representantes de Dios. Esto les proporcionaba no solo, poder y prestigio sino buenos dividendos.

Jesús con su forma de actuar les desautoriza mostrando así que Dios está con Él. Que Dios quiere a los hombres libres y no sometidos a ningún poder ni siquiera religioso. Que Dios quiere a todos los hombres en la sociedad y no excluidos.

Las prohibiciones de divulgar las curaciones eran algo imposible. ¿Cómo iba a ocultar un ciego que había dejado de ser ciego? Jesús no quiso fama, ni quiso aparecer como un agitador popular ni que le tomasen por rey ni cedió a la tentación del poder. El muestra con su forma de actuar que ha venido a ser el sirviente de todos.

En conclusión, podemos afirmar que a Jesús lo que más le preocupa y le interesa es la salud de las personas en todos los aspectos; mostrando el rostro de un Dios que se interesa por la alegría y la felicidad de todas  las personas. Es así como Dios se convierte en Evangelio, Buena Noticia, y nos muestra a todos el camino que debemos de seguir para imitarle.

Javier Olaso

Haz tu comentario... insertar comentario
 
Actualmente no hay comentarios realizados.
Compartir
Enviar a un amigo
© 2012-2017 Parroquia de San José. Albacete • Política de Privacidad
Diseño y Hosting